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domingo, 11 de abril de 2010

LA ÉTICA COMO CONEXIÓN ENTRE EL DESARROLLO TECNOLÓGICO Y LA SOCIEDAD


LA ÉTICA COMO CONEXIÓN ENTRE EL DESARROLLO TECNOLÓGICO Y LA SOCIEDAD

La Revolución Informática, como se le ha denominado a las profundas transformaciones que han introducido en nuestra vida cotidiana los adelantos científicos vinculados al tratamiento de la información y la comunicación es portadora, entre otras múltiples consecuencias, de cambios en las formas de conducta y de pensar, siendo en sí misma una revolución cultural. En parábola histórica, la humanidad de hoy se encuentra ante la misma situación de la Revolución Industrial, ya que los adelantos de entonces pudieron ser utilizados en beneficio del desarrollo de la propia humanidad o para destruirla.
Hoy los desarrollos informáticos y telemáticos, además de reportar innumerables ventajas, constituyen fuentes de riesgos insospechados que alcanzan a todas las esferas de la vida social e incluso comprometer la soberanía nacional. Por ello, a la par de la articulación de un régimen técnico y legal que sistematice un orden adecuado –en el que debe suceder el desarrollo tecnológico– es necesario que nos detengamos a reflexionar acerca de los valores éticos, porque ellos están presentes en la primera relación de conexión entre el desarrollo tecnológico y la sociedad: el hombre.
En este sentido se podría plantear que la moral tiene como base, principios, normas, valores, cualidades e ideales que guían al hombre sobre la forma de comportarse para desarrollar una vida honesta. Es decir, la moral es el movimiento progresivo hacia un determinado modelo de comportamiento, tiene como función el perfeccionamiento de la conducta de los seres humanos.
A partir de los aspectos anteriormente esbozados el objetivo de esta presentación consiste en delinear las bases sobre las que se fundamenta la relación, ética, ciencia y tecnología, de manera que ello permita reflexionar ante las profundas implicaciones sociales que podría tener el inadecuado empleo de la informática. Para los propósitos de este ensayo, se puede tratar de clasificar y analizar, aunque sea de manera somera, algunos de los problemas de mayor impacto relacionados con la ética y el uso de las TIC.
Con relación a ello, en el análisis del impacto social de la ciencia y la tecnología, subyace hoy la percepción de estas no solo como salvadoras de la humanidad y expresiones genuinas de su progreso, sino entendidas también como causa de muchos males que padecen las sociedades contemporáneas. Entre otras aspecto, hay que destacar el inmenso poder de la tecnología moderna y su extraordinaria capacidad para dañar la vida humana, animal, vegetal y para afectar en forma irreversible el medio ambiente en el cual estamos obligados a convivir todos los seres vivientes del planeta, plantean un creciente desafío a los preceptos éticos tradicionales, sobre los cuales se ha fundamentado hasta ahora el desarrollo tecnológico y científico.
En los marcos del nuevo paradigma científico-técnico la ética no puede limitarse a las relaciones entre los hombres. Ella debe considerar también el carácter de la acción del hombre, sus consecuencias. Siempre que se habla de impacto es necesario considerar un aspecto positivo y otro negativo. En el caso específico de la ciencia y la tecnología, su impacto en la ética es positivo. Con su desarrollo se produce una ampliación del dominio ético, es decir la ética genera nuevas zonas, nuevas esferas de acción y de comportamiento humano.
En la actualidad la ciencia proporciona un conocimiento cada vez más alto de los procesos que nos afectan y por consiguiente nos permite intervenir cada vez más con conocimiento de causa y por otra parte la tecnología nos proporciona el medio de intervenir en niveles y regiones que hasta el momento eran inaccesibles. En informática, por ejemplo, mientras no existía la realidad virtual e Internet, ninguna reflexión ética podía realizarse en estos dominios.
Al ampliarse la esfera de acción de la ética surgen nuevas situaciones, nuevos problemas, conflictos que reclaman juicios valorativos para la toma de decisiones. Entre las múltiples alternativas que se presentan, el hombre debe seleccionar la más adecuada. Pero en las condiciones actuales el criterio de selección no puede limitarse a los beneficios que proporcionan un descubrimiento o la aplicación de una determinada tecnología. Hoy no basta simplemente con el cumplimiento del deber de ejecutar una acción de tecnología; es requisito ineludible evaluar el alcance de esta acción para considerarla responsable desde el punto de vista ético.
Con los nuevos problemas y situaciones aparecen también nuevos valores que adquieren una significación ética. Por su dimensión, los valores éticos ocupan un lugar central en el sistema de valores de cualquier cultura. Ellos determinan en última instancia los principios y normas de comportamiento humano.
El desarrollo científico-técnico contribuye también de forma positiva en el modo de determinación de las normas. En este proceso, aunque las normas existentes pueden servir de orientación, de guía para la actuación del hombre, lo más importante es descubrir en cada situación concreta su significación ética para poder determinarlas. Se trata de una búsqueda constante, de una creación continua, de un aumento progresivo. A las normas ya existentes se suman las que surgen como resultado de la creación normativa.
En resumen, el impacto positivo de la ciencia y la tecnología en la ética se aprecia en: la ampliación del dominio ético, la creación de nuevos problemas, el surgimiento de nuevos valores y el modo de plantearse el problema de la determinación de las normas. En ese sentido, las tecnologías forman ya parte indisoluble de nuestra vida cotidiana. Las TICs, con sus peligros y promesas, con sus valores y amenazas, son el espacio irrenunciable en donde se desenvuelve la educación del futuro, la educación que le estamos legando a nuestros hijos. Una educación en busca de calidad y eficiencia, pero también de sentido humano, de creatividad, de valor, en el pleno sentido de la palabra.
Desde esta visión, las prácticas educativas no necesitan elegir estar en favor o en contra de la tecnología. Tendrán que aprender cómo beneficiarse de ellas, haciendo un análisis claro y crítico de lo que se necesita para hacerlas herramientas útiles y cómo utilizar mejor la tecnología de la información para enriquecer el proceso educativo y su democratización.

Autor: Diana MArinucci

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